Galería de la Fundación Regalando Sonrisas

06-09-2009. CAMPAMENTO LA MILAGROSA.

 

 

En este mes de la creatividad quisimos que los niños del Centro Crecer experimentaran toda una serie de aventuras en un mismo día, que se cansaran hasta más no poder con diferentes actividades y que éstas fuesen recreativas, como si estuviesen en un campamento vacacional. Pues así fue y gracias a la voluntaria Susan Delgado tuvimos la oportunidad de asistir el domingo pasado, 06 de septiembre, al Campamento La Milagrosa.

Muy tempranito, antes de las 8 de la mañana inclusive, nos encontramos en el preescolar Miguel Otero de Santa Cruz todos los voluntarios del grupo 7 de Fundación Regalando Sonrisas : Dani "El Chino", Faby, Carmen, Susan, Gabriel y yo (Ale), con un invitado especial, nuestro amigo Fran, y recogimos a los 13 chipilines que nos acompañarían en nuestra aventura : Urbelys, Marianny, Yaneisi, Yaneily, Aurimar, Grinelcy, Natasha, Jorge Luis, José Ricardo, Abel, Dubraska, José y Winder. Con ellos, nuestra muy querida Yusmary, como representante, quien ni se esperaba lo que en pocas horas iba a gozar jajaja. Preparados entonces con nuestras bolsitas Ziploc (por si a alguno le daba ganas de vomitar de tanta curva :P) y distribuidos en los 5 vechículos, arrancamos por la autopista, vía Mampote, para la finca de destino.

Apenas llegamos a la finca del Campamento La Milagrosa quedamos extasiados de tanta naturaleza y de la manera tan amable y hospitalaria en que nos atendieron. Conversamos con Yasmeli, nuestro contacto para poder asistir ese día, y con nuestros coordinadores Luis y Gaby. Dejamos nuestros bolsos en los lockers, incluyendo nuestros celulares ya que la idea era desconectarnos de todo y divertirnos, y salimos a la primera zona al aire libre.

Allí creamos dos equipos de patrullas ecológicas: Los Caimanes y Los Raspicui Conservacionistas, y siguiendo las pautas de Luis y Gaby comenzamos a jugar con diferentes canciones o actividades como el juego de Mamá pata y Papá pato. Siempre tomando agüita después de cada recreación, en este caso nos hidratamos y continuamos hacia el juego de Descenso y Ascenso (parecido al rapel). Con cascos y guantes, bajamos por una loma, con ayuda del personal del campamento para los más chiquitos, hasta llegar a la zona X. En ese punto, realizamos un divertido circuito: túnel de mallas, pared de escalado, malla de cuerdas, lanzamiento en liana, barra de equilibrio y salto de cauchos, para luego proseguir con el ascenso tipo rapel. Ufffff, cuando llegamos nuevamente a lo más alto, super agotados, nos dieron unos 10 minuticos para correr al baño, hidratarnos y descansar, jajaja, aunque la mayoría de los chipilines seguían corriendo.

Minutos más tarde, siguiendo en fila a nuestra coordinadora Gaby cantando canciones, nos dirigimos a la Tirolina... Sí, la tirolina es un juego en el que te amarran a un arnés y te deslizas a través de un cable, con diferente metraje de medida. Allí el primer valiente, como en casi todos los juegos, fue el chiquitín Abel, quien con un poco de miedito se dejó rodar por el cable hasta el otro punto del juego y regresó corriendo emocionado de la sensación vivida. Todos, incluyendo a Yusmary, nos lanzamos en la Tirolina, sentados, soltando las manos, abriendo las piernas, de cabeza, sintiendo el viento soplar a través de nuestro recorrido.

Almorzamos una comidita muy sabrosa, ofrecida por el campamento, para proseguir con las demás actividades. Los chipilines jugaron un rato en el parque infantil y nos fuimos a cambiar para lanzarnos en una de las atracciones más divertidas de la finca: el tobogán. Sobre una lona de plástico, colocada a lo largo de una loma de la montaña, cubierta de agua y jabón, nos lanzamos con colchones inflables... No se imaginan la velocidad que tomábamos en el tobogán, las curvas y lo empapados que quedamos al participar en este juego.

Después de lanzarnos como 6 veces o más cada uno jajaja, fuimos todos a tomar una ducha y quitarnos el pegoste del jabón para dirigirnos al campo trasero, cerca de la cancha de paintball, y montar a caballo. Todos los chipilines dieron una vuelta con un caballo y finalmente cruzamos la finca para sentarnos en el comedor y disfrutar de una deliciosa merienda :) Ahhhhh, pero no sólo habiendo disfrutado de todos estos magníficos juegos los representantes del campamento La Milagrosa nos hicieron entrega de un regalito que nos donó otra compañía que visitó la finca el día anterior.

Al final, enormemente agradecidos con el campamento, todos pasamos un día muy diferente y nos divertimos regalando millones de sonrisas.

Los quiero mucho,

Ale :D